jueves, 23 de diciembre de 2010

Guardianes,la puerta del inframundo,capítulo 1


Libro:Guardianes: La puerta del inframundo
Autora:EsTh!¡!¡
Capítulo:1


Hace ciento de años, cuando las máquinas no habían revolucionado el mundo y los trayectos se hacían a caballo, los guardianes iniciaron su lucha contra Hades. Este había desafiado las leyes interestelares rompiendo el extraño equilibrio que había entre la Tierra y el inframundo. Saliendo de los infiernos con el fin de conquistar la Tierra, Hades no se hubiera imaginado tener que enfrentarse a los Guardianes, un grupo de humanos con fuerzas sobrenaturales y dones de los elementos.

Los Guardianes lucharon con valentía, pero Hades era más fuerte y sus ejércitos más grandes. No lograban vencer de ningún modo: flechas de las bosques, bombas de fuego, enormes rocas… Nada podía no él.

Cuando toda esperanza estaba perdida, Hamel, la guardiana de los bosques tuvo una idea. Si los guardianes se sacrificaban, podrían cerrar la puerta entre el inframundo y la Tierra y mandar a Hades de vuelta a los infiernos. Pero para eso necesitaban vidas humanas, así que dejaron los elementos libres y ellos se sacrificaron por la humanidad… Quién iba a creer que hoy, mil años después, los elemento hubieran vuelto a encontrar dueños.

Capítulo 1: La primera muestra de poder: el agua

John Gómez era un chico gracioso y extrovertido residente en Cantabria,España.Vivía en un chalet adosado junto con sus padres y sus 6 hermanitos y hermanitas.Tenía un precioso pelo rubio ondulado que le llegaba por arriba de los hombros y unos ojos marrón castaña.Era alto y tenía las espaldas anchas por un motivo: la natación.

Desde que era muy pequeña, a John le había interesado el agua. Se pasaba horas en la bañera, aguantaba mucho en la piscina, no había quien le sacara de la playa, daba igual la cantidad de arena que le entrara en el bañador: el se quedaba allí y punto, era lo único que entendía en ciencias... Nadie se hubiera imaginado que su extraño comportamiento respecto al agua significara que John tenía el elemento dentro. Actualmente tiene 16 años, pero cuando lo descubrió solo tenía 12.

Estaba pasando otro aburrido día de verano en casa de su tía Eugenia, una señora muy gorda que rondaba los 50 años, y la que cada vez que cogía a un niño le apachurraba entre sus obesos brazos. Lo peor era lo que la tía Eugenia hacía después: se ganaba el cariño de los niños a galletas y pan con nocilla y, a continuación, les mandaba hacer todo tipo de trabajos: desde ir a comprar el pan hasta depilarla las piernas y cortarla las uñas de los pies. De sus siete sobrinitos el que peor le caía era John: le había conocido con cinco años, y a esa edad John ya tenía el subconsciente necesario para pensar lo siguiente: "No me tengo que acercar esa señora gorda, si me estruja entre su brazos acabaré echo papilla, y no llegaré a triunfar entre las chicas".

Cuando la tía Eugenia fue a por él, John se preparó par defenderse como pudo.

-John, hijo...ven a depilar la espalda de tu querida tía Eugenia-comentó esta a la vez que se quitaba la camisa y se quedaba en bikini para que el niño comenzara.

John se puso la mano en la boca y comenzó a sentir náuseas, las espalda de su tía parecía la de un oso, y verla en bikini era como ver a una vaca vestida de tutú.Al ver que John no comenzaba, la tía Eugenia se giró para ir a cogerle y obligarle.

-¡John! ¡No me obligues a ir a por ti y pegarte!-.

La tía Eugenia se acercaba peligrosamente a John, y cuando estuvo cerca de el como para darle un tortazo, John puso la mano en forma de stop y habló:

-¡Ni se te ocurra bruja gorda!-exclamó.

Al mismo tiempo que su mano se dispuso hacia adelante, el agua de la piscina lo hizo también, saliendo a presión y formando un remolino que elevo a tía Eugenia en el aire.

-¡SOCORRO! ¡QUE ALGUIEN ME AYUDE! ¡MI SOBRINO EXTRATERRESTRE ME ESTÁ ELEVANDO POR LOS AIRES!-comentó la tía Eugenia aterrorizada.

John bajó la mano y el remolino paró, mientra la tía Eugenia entraba en la casa corriendo para llamar a sus padres.

John apretó el puño, emocionado por sus nuevo poderes y comentó:

-Adiós, viejo pato mareado-.

En cuanto sus padres vinieron a recogerle, pensaron que la historia de la tía Eugenia había sido una alucinación por el calor o por ver tantas telenovelas.Dejaron a la tía Eugenia gritando que ese niño era el demonio en la calle, con su espalda de oso y su bikini de corazoncitos, y se llevaron a John a casa, el nuevo guardián del agua.

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